La visita improvisada del presidente Christodoulides a Líbano
El presidente de Chipre, Nikos Christodoulides, realizó una visita improvisada a Líbano el lunes pasado, en un gesto que parece responder más a la necesidad de mostrar acciones frente a la mayor afluencia de refugiados sirios en las últimas semanas que a un plan concreto para abordar la situación. La preparación de la visita fue escasa y se organizó apresuradamente, sin seguir los procedimientos adecuados.
La semana pasada, más de 15 embarcaciones llegaron a Chipre transportando aproximadamente 800 migrantes, lo que incrementa la preocupación sobre una nueva tendencia que podría descontrolarse. Justo cuando se había detenido la llegada de migrantes por tierra desde el norte, comenzaron a arribar por mar desde Líbano. La posibilidad de que esta afluencia de inmigrantes aumente es considerable, teniendo en cuenta que hay alrededor de dos millones de refugiados sirios en Líbano viviendo en condiciones muy precarias, según la ACNUR.
En Nicosia, las alarmas no tardaron en sonar y el gobierno se vio en la necesidad de actuar. El presidente Christodoulides trató el tema en una reunión con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en Atenas el domingo y discutieron formas de detener la afluencia migratoria. Según la Agencia de Noticias de Chipre, también acordaron los mensajes que Christodoulides transmitiría al gobierno libanés en nombre de la UE.
En su encuentro con el primer ministro libanés, Najib Mikati, el presidente tuvo un “diálogo muy constructivo, durante el cual se acordó la cooperación entre ambos países, con asistencia sustancial de la Comisión Europea”, indicó un comunicado de la presidencia. Informes citando fuentes gubernamentales anónimas señalaron que Chipre presionaría por un paquete de asistencia más grande para Líbano si se detiene el flujo migratorio. De lo contrario, significaría que el gobierno libanés no tiene la voluntad política para actuar. Se insinuó que esto afectaría el paquete de asistencia de la UE.
Aunque Líbano alberga a dos millones de refugiados sirios, ha recibido muy poco apoyo de la UE en comparación con Turquía, a quien se le han otorgado miles de millones de euros a lo largo de los años, y Egipto, que el mes pasado negoció un paquete de ayuda de 7.4 mil millones de euros. En contraste, Líbano ha recibido algunos millones como ayuda humanitaria. El problema es que Líbano tiene un gobierno débil e inestable, una economía fallida y un estado en bancarrota, lo que dificulta aún más asegurar un paquete de asistencia considerable por parte de la UE.
¿Podrá el gobierno libanés tomar medidas enérgicas contra las redes de tráfico que operan en el país, como acordó Mikati con Christodoulides? La voluntad política puede existir, pero si las autoridades libanesas serán capaces de abordar las redes de tráfico es otra cuestión. Líbano podría no recibir la asistencia de la UE que se le promete si no cumple, pero para Chipre tal fracaso sería un desastre.