Condena histórica para los padres de un adolescente en Michigan
En un veredicto sin precedentes, Jennifer y James Crumbley, padres del adolescente Ethan Crumbley, han sido condenados a penas de prisión de entre 10 y 15 años por el tiroteo en una escuela de Oxford High School en 2021. La sentencia se dictó en un tribunal del condado de Oakland en Pontiac, Michigan, tras ser declarados culpables de homicidio involuntario. Esta decisión marca un caso raro en el que se establece la responsabilidad de los padres en un tiroteo escolar.
Las emotivas declaraciones de los padres de las víctimas precedieron la sentencia. Nicole Beausoleil, madre de Madisyn Baldwin, una de las víctimas de 17 años, expresó su dolor directamente a los Crumbley. Mientras tanto, Jennifer Crumbley manifestó su profundo pesar y su incredulidad ante la capacidad de su hijo para cometer tal acto, mientras que James Crumbley extendió sus condolencias a las familias afectadas.
El juez Cheryl Matthews, al dictar las sentencias, enfatizó que los cargos penales no se debían a una mala crianza, sino a la negligencia de los padres al permitir el acceso sin restricciones al arma homicida y glorificar las armas. Los fiscales argumentaron que los Crumbley fueron negligentes al obsequiar a su hijo una pistola semiautomática de 9mm como regalo de Navidad e ignorar las señales de su deterioro mental y potencial violencia.
Los abogados defensores sostuvieron que era imposible para los padres prever que su hijo llevaría a cabo un tiroteo masivo. Sin embargo, estudios del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. han demostrado que aproximadamente el 75% de los tiradores escolares obtuvieron sus armas en casa.
La mañana del tiroteo, los Crumbley fueron convocados a la escuela después de que se descubrieran mensajes y dibujos violentos en el trabajo escolar de Ethan. A pesar de las recomendaciones de que el adolescente necesitaba asesoramiento inmediato, los padres se resistieron a llevarlo a casa y no revisaron su mochila ni indagaron sobre el arma.
Este caso ha sentado un precedente importante en Estados Unidos, un país con una persistente violencia armada y una serie de tiroteos escolares a lo largo de las décadas. La condena de los Crumbley es un paso significativo para incrementar la responsabilidad de los padres propietarios de armas en actos de violencia escolar perpetrados por sus hijos.