La artesanía tradicional de encaje en Kato Drys
En el corazón de Kato Drys, un pequeño pueblo de Chipre, Panayiota Demetriou es conocida por todos no solo por su carácter afable y su risa contagiosa, sino también por ser la guardiana de una tradición que se desvanece: el encaje, conocido localmente como lefkaritika. Este arte, parte del Patrimonio Cultural Inmaterial según la UNESCO desde 2009, ha sido el hilo conductor en la vida de Panayiota, quien aprendió el oficio desde niña al lado de su madre.
La historia de Panayiota es un viaje entre continentes y culturas. A los 16 años, dejó su natal Kato Drys para casarse y mudarse a Glasgow y luego a Birmingham, donde vivió durante 14 años. En el Reino Unido, trabajó junto a su esposo en una tienda de pescado con papas fritas, lejos de la artesanía tradicional que tanto amaba. A pesar de las dificultades, Panayiota recuerda esos días con una sonrisa y gratitud hacia su esposo, con quien ha compartido más de cinco décadas de matrimonio.
De regreso en Kato Drys, Panayiota ha dedicado gran parte de su vida a preservar y enseñar las técnicas del encaje. Junto a Martin Clark, de Grampus Heritage & Training, ha sido parte fundamental en la transmisión de este conocimiento a jóvenes de toda Europa a través de cursos financiados por la UE. Además, han contribuido al ambiente cultural del pueblo, transformando un antiguo molino de olivos en un centro cultural vibrante.
No obstante, Panayiota lamenta la pérdida gradual de estas habilidades entre las nuevas generaciones. Con un número decreciente de mujeres dedicadas al bordado en Lefkara y siendo ella la única en Kato Drys, reconoce que las exigencias modernas y las oportunidades laborales han alejado a los jóvenes de estas prácticas ancestrales. A pesar de sus esfuerzos por enseñar a estudiantes internacionales, siente que su propia generación no ha logrado transmitir adecuadamente el legado del encaje.
La historia de Panayiota refleja la tensión entre la modernidad y la tradición, entre la globalización y la preservación de la identidad cultural única de lugares como Kato Drys. Aunque ella sigue comprometida con su arte y cultura, se enfrenta al desafío inevitable del cambio y la adaptación. Su vida y su obra son un testimonio vibrante del valor incalculable del patrimonio cultural y la importancia de salvaguardarlo para futuras generaciones.




