El Ministro de Industria de Labor, Ed Husic, expresó en el AI Summit del Australian Financial Review que Australia necesita menores impuestos a las empresas para ayudar a los negocios a liberar capital y fomentar la inversión en tecnologías de IA. Según Husic, Labor “necesita considerar cómo hacerlo, ya sea a través de una reforma del impuesto corporativo o mediante la provisión de asignaciones de inversión para el aumento del capital manufacturero”.
Desafíos en la Productividad
En la última década, el stock de capital en Australia se ha reducido en $190 millones, y la edad promedio del capital ha aumentado de 11 a 13 años durante el mismo periodo. Este retraso en el crecimiento de la productividad se debe en parte a la desaceleración en el ritmo al que las industrias están reemplazando activos envejecidos y adoptando nuevas tecnologías.
Husic destacó que para revertir esta tendencia, es crucial que el gobierno considere estrategias efectivas para incentivar la inversión en tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial. “La adopción de IA no solo modernizará nuestras industrias, sino que también impulsará un crecimiento económico sostenible”, afirmó.
Propuestas para el Futuro
Entre las propuestas discutidas, se encuentra la posibilidad de implementar reformas fiscales que reduzcan la carga impositiva sobre las empresas. Esto permitiría a las compañías disponer de más recursos para invertir en innovación y modernización de sus equipos y procesos.
Además, Husic sugirió que las asignaciones de inversión podrían ser una herramienta efectiva para estimular el aumento del capital manufacturero. Estas asignaciones proporcionarían incentivos directos a las empresas para que inviertan en nuevas tecnologías y mejoren su infraestructura.
Con estas medidas, se espera no solo frenar el retraso en el crecimiento de la productividad, sino también posicionar a Australia como un líder en la adopción de tecnologías emergentes. La combinación de menores impuestos a las empresas y una mayor inversión en tecnologías de IA podría ser la clave para revitalizar la economía australiana y asegurar un futuro próspero para sus industrias.




