La necesidad imperante de una reforma fiscal en Australia
El ex secretario del Tesoro de Australia, Ken Henry, ha manifestado su preocupación por la falta de liderazgo político en materia de reforma fiscal, calificándola como una “tragedia intergeneracional” que estamos creando y que repercutirá negativamente en las generaciones más jóvenes de australianos. Estos jóvenes enfrentarán dificultades para solventar la irresponsabilidad financiera de la generación actual. Henry ha hecho un llamado a una “revisión fiscal fundamental”, similar a la que solicitó The Australian Financial Review antes de las elecciones de 2022 y que ahora urge nuevamente para las elecciones de 2025.
Philip Lowe, ex gobernador del Banco de la Reserva, coincide en que el sistema fiscal actual no es adecuado, señalando que Australia grava en exceso la generación de ingresos y muy poco el consumo. “Las respuestas no están en el nivel técnico, sino en el político”, afirma, haciendo un llamado a la acción para los líderes políticos contemporáneos del país.
Henry advierte sobre el incremento en la proporción del impuesto sobre la renta y el aumento del gasto gubernamental, lo cual recaerá principalmente sobre una proporción decreciente de australianos jóvenes en edad laboral. Esto no solo socava el pacto social de equidad que mantiene unido al sistema fiscal, sino que también fomenta la evasión y retrasa el crecimiento económico.
El ministro responsable y tesorero, Jim Chalmers, ha listado en la agenda fiscal del Partido Laborista medidas como adelantar algunos ingresos del impuesto sobre la renta de recursos petroleros, una ofensiva fiscal contra multinacionales, un límite a las concesiones fiscales para saldos de superannuación superiores a $3 millones y la revisión de los recortes fiscales de la etapa tres del gobierno anterior. Sin embargo, estas medidas se perciben como cambios incrementales y ad hoc, dejando al partido sin principios fiscales básicos.
Por su parte, el tesorero de la oposición, Angus Taylor, ha expresado su compromiso con un proceso de reforma fiscal que resulte en impuestos más bajos, simples y justos. No obstante, es imperativo que el Partido Liberal cumpla con la promesa de convertir esos principios en políticas reales si regresa al poder.
La visión de Henry es clara: los cambios incrementales son una pérdida de tiempo y es necesario que alguien tome cartas en el asunto con determinación. La reforma fiscal no solo es una cuestión técnica sino un desafío que requiere firmeza y visión por parte del liderazgo político, con el fin de asegurar un futuro próspero y justo para todos los australianos.




