Reflexiones sobre los impuestos y el gasto público
Tras enviar su declaración de impuestos al IRS la semana pasada, un ciudadano estadounidense, ahora plenamente jubilado tras 80 años de empleo constante, reflexiona sobre su contribución al fisco. Asumiendo que las retenciones, los gastos médicos y las contribuciones caritativas serán suficientes para equilibrar sus cuentas futuras, este contribuyente no prevé necesitar realizar pagos adicionales en abril del próximo año. Sin embargo, está dispuesto a pagar cualquier cantidad adicional que se le requiera, ya que nunca ha objetado ni se ha quejado de pagar el impuesto sobre la renta. Para él, es una inversión en mantener a los Estados Unidos como una república democrática.
Consciente del bien que se puede lograr cuando una parte de los ingresos de cada ciudadano se dirige hacia el bien común, este contribuyente reconoce que, aunque una gran parte del gasto público se desperdicia, hubo tiempos en los que las inversiones en personas e infraestructura, como las realizadas durante el New Deal, demostraron que el gobierno puede lograr grandes cosas. A pesar de haber resentido el despilfarro en conflictos como la Guerra de Vietnam y otras intervenciones internacionales, mantuvo su compromiso con la regla de la mayoría.
Este ciudadano recuerda cómo las corporaciones solían aportar cerca del 45% del impuesto sobre la renta, mientras que los individuos pagaban el resto. Sin embargo, lamenta que esto haya cambiado y que ahora la clase media soporte la carga impositiva, apoyando tanto a los más ricos como a los más pobres. Critica las reformas fiscales que han beneficiado a los adinerados y han reducido los impuestos corporativos, así como las lagunas fiscales que permiten a los multimillonarios evitar pagar impuestos.
A pesar de las medidas extraordinarias recientes, como el aumento del presupuesto del IRS para perseguir a los evasores fiscales adinerados, este contribuyente aboga por una reevaluación exhaustiva de la estructura y procedimientos fiscales. Su experiencia personal le ha enseñado a valorar el pago de impuestos como una contribución directa a su comunidad local, especialmente el impuesto inmobiliario.
Finalmente, expresa su deseo de que haya más transparencia y responsabilidad en Washington respecto al uso de los impuestos, y sugiere que hasta que las corporaciones no puedan hacer contribuciones políticas, el Congreso seguirá sirviendo a los intereses de quienes financian las campañas. Mientras tanto, este ciudadano responsable continúa cumpliendo con sus obligaciones fiscales y espera poder contribuir al debate sobre una reforma fiscal justa y efectiva.




