Desafíos económicos en Chipre: Gobierno y bancos bajo la lupa
El gobierno de Chipre ha generado superávits crecientes en los últimos dos años, incrementando sustancialmente sus saldos de efectivo en bancos. Sin embargo, esta acumulación de capital parece estar más enfocada en impresionar a las agencias de calificación crediticia que en apoyar la economía real y el bienestar público. Con un gasto gubernamental que representa el 40.2% del PIB en 2023, frente al promedio del área del euro del 50%, se evidencia una política de austeridad que limita severamente los gastos para producir superávits.
Esta austeridad, etiquetada engañosamente como prudencia fiscal por figuras como el Presidente Nikos Christodoulides y la Presidenta de la Cámara Annita Demetriou, se refleja en la asignación insuficiente de fondos para asistir a personas vulnerables afectadas por problemas del costo de vida. A pesar de tener depósitos acumulados de más de €3.5 mil millones en el Banco Central y €2.1 mil millones en bancos comerciales a finales de febrero de 2024, el paquete de medidas gubernamentales recientes destinado a ayudar a hogares y negocios solo comprende una asignación de €35 millones.
Además, los ingresos del gobierno se han incrementado por la sobretasa a hogares y empresas a través de los efectos de la inflación. Las tasas de impuesto sobre la renta personal, inalteradas desde 2011, han llevado a las personas a tramos fiscales más altos, reduciendo sustancialmente sus ingresos disponibles reales.
El papel de los bancos chipriotas
Los bancos de Chipre, por su parte, han aumentado sus beneficios en un 744% hasta casi €1.3 mil millones en 2023, depositando más del 30% de sus activos como saldos de efectivo con el BCE, “ganando” hasta un 4% anual en ingresos por intereses. Sin embargo, han sido reticentes a extender préstamos que financien la actividad económica real.
La composición de activos de los bancos chipriotas contrasta marcadamente con la de los bancos sistémicamente importantes en Europa. Estos últimos mantuvieron una proporción mucho menor de sus activos en efectivo y utilizaron más del 62% en préstamos y adelantos, frente al escaso 36% de los cuatro mayores bancos chipriotas.
Enfrentando los desafíos
Un desafío clave para el gobierno y los bancos chipriotas es asignar sus recursos más eficientemente para apoyar la economía real y servir mejor a sus ciudadanos. El gobierno debería reducir su abultada nómina y aumentar significativamente los gastos bien dirigidos en beneficios sociales y proyectos para las transiciones verde y digital.
Para facilitar la reasignación de recursos gubernamentales es imperativo erradicar la corrupción sistémica y la evasión fiscal. Además, se debe considerar seriamente la creación de un Banco de Desarrollo independiente que evalúe y financie proyectos de inversión a gran escala.
Si los bancos continúan obteniendo altas ganancias sin apoyar significativamente la economía real, dichas ganancias deberían estar sujetas a una mayor tributación para que parte de los ingresos bancarios se devuelvan a la economía y sociedad. Asimismo, se debería presionar a los bancos para que eleven las tasas de depósito por encima de la tasa de inflación actual, protegiendo así el valor real de los ahorros de los hogares chipriotas.




