El futuro de los recortes fiscales en Estados Unidos
Los recortes fiscales implementados bajo la ley conocida como Tax Cuts and Jobs Act (TCJA) de 2017, están programados para expirar después de 2025, a menos que el Congreso apruebe una legislación para extenderlos. Estas disposiciones, que incluyen reducciones en los tramos del impuesto sobre la renta federal, un aumento en la deducción estándar y la duplicación de la exención del impuesto sobre donaciones y sucesiones, entre otras, podrían enfrentarse a un obstáculo significativo: el déficit presupuestario federal.
La Oficina de Presupuesto del Congreso estima que extender completamente los beneficios fiscales de la TCJA podría añadir alrededor de 4.6 billones de dólares al déficit en la próxima década. Este escenario complica las propuestas tanto del expresidente Donald Trump como del actual presidente Joe Biden, quienes han compartido sus planes preliminares para abordar la situación.
Erica York, economista senior y gerente de investigación del Centro de Política Fiscal Federal de la Fundación Fiscal, describe la situación como “un precipicio fiscal masivo”. Según York, la decisión sobre cómo manejar las disposiciones que expiran “afecta prácticamente todos los aspectos del código tributario y afecta a la gran mayoría de los contribuyentes estadounidenses”.
En medio de las negociaciones fiscales, el déficit presupuestario se presenta como un “enorme punto de fricción”, señala York. Aunque varios factores económicos y políticos hasta 2025 pueden influir en el deseo de los legisladores de pagar por cualquier extensión de los recortes fiscales.
Howard Gleckman, investigador principal en el Centro de Política Fiscal Urban-Brookings, compara la situación con “un juego de ajedrez tridimensional”, donde es imposible predecir el resultado debido a las incógnitas sobre el estado de la economía, quién controlará Washington y el estado de ánimo público.
Biden, a través de su asesora económica principal Lael Brainard, ha propuesto aumentar los impuestos a los ricos y a las corporaciones para pagar por la extensión de los recortes fiscales para la clase media provenientes de la TCJA. Por otro lado, Trump ha prometido grandes recortes fiscales sin especificar cómo se financiarían estos adicionales.
Con el control del Congreso en juego, es difícil predecir qué prioridades legislativas se llevarán a cabo. Mientras tanto, los contribuyentes estadounidenses y los expertos fiscales permanecen atentos al desarrollo de las negociaciones que definirán el futuro fiscal del país.




