La Turquía ocupante prepara movimientos tras el fin de la misión del enviado del Secretario General de la ONU para el problema de Chipre
Tras la conclusión de la misión de María Ángela Holguín Cuellar, enviada del Secretario General de la ONU para abordar el problema de Chipre, fuentes bien informadas indican que la Turquía ocupante está preparando movimientos estratégicos. Se ha sabido que
Ankara, anticipando que no habrá una iniciativa basada en términos de referencia específicos ni en las resoluciones, se mostrará “lista” para aceptar incluso un encuentro entre el líder de la ocupación, Ersin Tatar, y el Presidente de la República, Nikos Christodoulides. Los objetivos de la parte ocupante son evidentes y presentarán esta acción como un gesto de “buena voluntad” y “diferenciación”. No obstante, es claro que si este escenario se confirma, el objetivo será que las conversaciones se desarrollen en el contexto del intento turco por cambiar la base del problema de Chipre e imponer su agenda.
Desde el inicio de la misión de la Sra. Holguín, Turquía ha intentado llevar el esfuerzo a un punto muerto, alegando que su nombramiento tenía como fin establecer si existía un “terreno común”. Según la argumentación turca, la enviada del SG no estaba autorizada para trabajar sobre el “terreno común” y por lo tanto no discutió nada en esta dirección con ella. La realidad es que la ONU no tiene razón para discutir la formación de un “terreno común” ya que este existe y es la resolución de la Organización Internacional, algo que la parte ocupante no acepta.
La parte ocupante exige, como es bien conocido, el reconocimiento de los “derechos inherentes” de los turcochipriotas, la igualdad soberana y el estatus internacional igualitario de la República de Chipre (“Administración Griega del Sur de Chipre”, como ellos lo llaman) y el “TRNC”. El objetivo de las reuniones y discusiones según la narrativa turca es llegar a un “ACUERDO DE COOPERACIÓN” entre las “dos entidades”.
Se desprende de los movimientos que se están realizando y lo que se declara públicamente que no desean la presencia de las Naciones Unidas en los procesos a menos que la Organización Internacional proceda a cambiar la base negociadora y la Resolución 186 de 1964, que reconoce a la República de Chipre como el único estado en la isla. Ambos objetivos son difíciles de alcanzar, pero no se abandonan.
En este esfuerzo sistemático, sin embargo, la parte turca ocupante está ejerciendo gran presión sobre las Naciones Unidas y especialmente sobre UNFICYP para alcanzar un acuerdo separado entre la Fuerza y el régimen de ocupación. Es decir, negociar un acuerdo en forma de SOFA (Acuerdo sobre el estatus de las fuerzas).
Turquía busca elevar al pseudoestado como una entidad separada y convertirlo en un interlocutor oficial de organizaciones internacionales como la ONU. Las Naciones Unidas han dejado claro que no negociarán un acuerdo separado porque, según una opinión de la organización internacional, esto es ilegal. Sin embargo, queriendo ejercer presión, la parte ocupante no descarta la posibilidad de avanzar y prohibir a UNFICYP moverse en los territorios ocupados sin el permiso del régimen ilegal.
Al mismo tiempo, las fuerzas de ocupación están provocando crisis menores dentro de la zona tampón e indicando que nada se hará en estas áreas sin el permiso del lado turcochipriota. La parte turca intenta hacer de la zona tampón su frontera de negociación.




