Análisis de la Recuperación de Costes bajo la Ley de Empleo y Recortes Fiscales
La Ley de Empleo y Recortes Fiscales (Tax Cuts and Jobs Act, TCJA) ha introducido cambios significativos en la recuperación de costes para las empresas, con un enfoque particular en la depreciación acelerada para activos de vida corta. Desde el 27 de septiembre de 2017 hasta el 1 de enero de 2023, las empresas han podido beneficiarse de una depreciación adicional del 100% para ciertas inversiones, lo que ha permitido deducir un mayor porcentaje del costo de nuevos activos en el primer año.
Este cambio ha resultado en una mejora del 7.6% en la deducción de nuevas inversiones en 2018, permitiendo a las empresas deducir el 84% de los costos de inversión, en comparación con el 76% que habrían podido deducir sin la depreciación adicional. Sin embargo, a partir de 2023, esta depreciación adicional disminuirá un 20% cada año, reduciendo así los incentivos para la inversión y potencialmente afectando la productividad laboral y el crecimiento económico.
Uno de los aspectos más debatidos fue la limitación temporal del beneficio para equipos y maquinaria, una decisión influenciada por las restricciones fiscales y el marco presupuestario establecido. La ley fue diseñada para no incrementar el déficit fiscal en más de $1.5 billones durante 10 años, lo que llevó a los arquitectos de la ley a implementar medidas temporales para mitigar el impacto en el déficit.
La amortización del I+D también se introdujo con la TCJA, cambiando la forma en que las empresas pueden deducir los costos de investigación y desarrollo. Anteriormente, estos costos se podían deducir completamente en el año en que se incurrieron, pero ahora deben ser distribuidos a lo largo de cinco años para la I+D nacional y quince años para la I+D realizada en el extranjero. Este cambio ha reducido el valor real de dichas deducciones debido a la inflación y al valor temporal del dinero.
A pesar de los recortes fiscales y las mejoras introducidas por la TCJA, quedan preguntas sobre cómo abordar estos temas en 2025 y más allá. La opción ideal sería permitir la deducción completa para todas las inversiones de capital, eliminando así el sesgo fiscal contra la inversión de capital y simplificando el código tributario. Sin embargo, los costos fiscales asociados podrían hacer que los legisladores duden. Una opción intermedia podría ser volver a la deducción completa para I+D y mantener la depreciación adicional del 100% de manera permanente.
Mientras tanto, los legisladores están considerando proporcionar temporal y retroactivamente la deducción completa para inversiones nacionales en I+D para 2022 y 2023, así como para 2024 y 2025 bajo el acuerdo bipartidista Wyden-Smith. A medida que se acercan los debates sobre políticas fiscales, mejorar la recuperación de costes para todas las inversiones debería ser una prioridad.




