La rescisión del contrato para el desarrollo del puerto y marina de Larnaca era ampliamente esperada. La pérdida de confianza llevó a una ruptura de la comunicación entre el contratista Kition Ocean Holdings y el gobierno, haciendo inevitable la terminación del contrato.
El punto de inflexión para el gobierno fue la negativa de la empresa a pagar el monto de garantía para la operación y gestión del puerto, acordado el mes pasado en una reunión en el palacio presidencial. El gobierno buscó el consejo del servicio legal, que aconsejó que había fuertes motivos para rescindir el contrato.
Declaraciones y Reacciones
En una entrevista publicada en Phileleftheros el pasado sábado, el CEO de Kition, Oliver Corlette, advirtió que el proyecto estaba cerca del colapso y culpó al gobierno por su falta de compromiso en las discusiones destinadas a salvar el proyecto, estimado en 1.200 millones de euros. Corlette dijo que Kition quería cambios para que el proyecto, que era “complicado tanto a nivel de construcción como en escala”, se volviera viable.
Parece que Kition llegó a la conclusión de que el proyecto, dadas las exigencias del contrato firmado, no sería viable y quería renegociar los términos del contrato, algo que el gobierno no estaba dispuesto a hacer. Corlette planteó este punto, diciendo que “los socios deben cooperar estrechamente y trabajar juntos para enfrentar cualquier desafío que surja en un proyecto y adaptarse a las condiciones actuales.” La empresa sintió que “esta flexibilidad no existe por parte del gobierno.”
Concesiones y Evaluaciones
Fuentes gubernamentales indican que se habían hecho muchas concesiones a Kition a lo largo de los años para mantener el proyecto en curso, pero había que trazar una línea. Hablando sobre la decisión de rescindir el contrato, el Ministro de Transporte Alexis Vafeades, reconoció que se pudieron haber cometido errores. “Como cuestión de deber, tenemos la obligación de evaluar lo que salió mal, corregir cualquier cosa que necesite ser corregida para no enfrentar los mismos problemas en el próximo procedimiento.”
Sospechamos que el principal error de los consultores que redactaron los planes para el proyecto fue ser demasiado ambiciosos, en una escala que haría extremadamente difícil para el contratista recuperar la inversión de 1.200 millones de euros. No fue casualidad que los procedimientos de licitación anteriores resultaran en fracaso. Los planificadores gubernamentales presentaron demandas que hicieron inviable el proyecto. Deberían haber considerado que ya hay un gran puerto operando en Chipre. ¿Aumentaría tanto el comercio como para sostener un segundo puerto? Ya hay dos grandes marinas y una tercera en construcción en Paralimni.
Los planificadores pueden haber cometido el error habitual que cometemos en Chipre: sobreestimar el tamaño del país y la capacidad de la economía para sostener un proyecto tan grande. Si se ha de encontrar una nueva empresa para asumir el proyecto del puerto y marina de Larnaca, los planes deben ser modificados y reducidos. Después de lo sucedido con Kition, el gobierno debe cambiar sus planes y requisitos para encontrar una empresa que asuma el proyecto.




