El auge de la extrema derecha no es sólo una cuestión chipriota, sino un fenómeno europeo e internacional. El partido de extrema derecha ELAM ha ganado un importante espacio político en Chipre, atrayendo a votantes de varios partidos. Este fenómeno se ha visto reflejado en las elecciones europeas del 9 de junio, donde lo relevante no es quién ocupa el primer lugar, sino la tendencia emergente dentro del electorado de cara a las elecciones parlamentarias de 2026.
ELAM ha comenzado a ocupar un espacio significativo en el panorama político, habiendo sido normalizado y blanqueado por el propio sistema político que antes lo rechazaba. Un ejemplo claro es cómo ELAM votó junto a otros partidos para elegir al Presidente de la Cámara de Representantes, resultado de tratos entre bastidores y simples asentimientos.
Un Fenómeno Internacional
La situación en Chipre refleja una tendencia más amplia. El auge de la extrema derecha no es sólo una cuestión chipriota, sino un fenómeno europeo e internacional. En Europa, vemos iteraciones similares con figuras como Meloni y Le Pen. Al otro lado del Atlántico, el posible regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos también es un indicador preocupante.
Las desigualdades sociales prolongadas y las guerras que generan flujos de refugiados han fortalecido a la extrema derecha. El sistema, incapaz de proporcionar soluciones, se convierte en parte de la crisis que alimenta a estos movimientos. En el caso chipriota, la inmigración es el tema principal, abordado sin las ideas insensatas de la extrema derecha, pero esta capitaliza la desconfianza en las instituciones y el sistema político.
El Papel de los Partidos Democráticos
La razón por la que la extrema derecha puede ofrecer una alternativa aparentemente atractiva radica en las tácticas empleadas por los partidos del espectro democrático. ELAM ha logrado, quizás involuntariamente, establecer la agenda de discusiones en la esfera pública. Otros partidos son rápidos en seguir su ejemplo, y ELAM se menciona frecuentemente en disputas partidarias (por ejemplo, los ataques de DISY a AKEL).
Esta estrategia no parece debilitar a la extrema derecha, a pesar de los errores cometidos por ELAM durante el período preelectoral. La presencia de su Presidente en el Obispado de Tamassos y el escándalo del Monasterio de San Habacuc, así como el error con la concesión de pasaportes a migrantes, deberían haberles costado apoyo. Sin embargo, no parece haberles afectado significativamente.
Está claro que ELAM pretende representar a un segmento de la sociedad chipriota que rechaza los partidos tradicionales y cree que la radicalización reside en abrazar a la extrema derecha. Dado que ELAM ha pasado por varios procesos de normalización, formando recientemente una ‘mayoría’ para la elección del Presidente de la Cámara, no pasará mucho tiempo antes de que intenten expandir su influencia aún más hacia la derecha.
El enfoque no debe estar en juzgar las acciones o inacciones de los partidos y actores involucrados, sino en lo que depara el futuro. La extrema derecha solo puede ser contrarrestada mediante políticas efectivas y la resolución de problemas urgentes. Todos los países tienen experiencias negativas con el fascismo, y aún vivimos con sus consecuencias.
Momentos tristes notables incluyen las persecuciones políticas en Grecia, los siete años de gobierno de los coroneles en 1967 y el golpe de estado por parte de la junta y EOKA B’ en Chipre, que llevaron a la invasión turca y la ocupación continua. Por esta razón, no se debe permitir que sus descendientes ganen terreno a través de la ‘normalización’.




